Archivo de la categoría: Teoría Social

Perspectiva sociológica de Durkheim, posibles/imposibles, aplicaciones en la sociedad contemporánea.

Durkheim esboza conceptos como consenso, cohesión social, división del trabajo, anomia, entre otros. Detecta en las sociedades modernas una división anómica del trabajo. Las sociedades altamente desarrolladas, se vuelven segmentarias, se caotiza las relaciones en la sociedad; esto representa un riesgo para la sociedad. La anomia significa el debilitamiento de la moral: ausencia de normas, pérdida de valores compartidos. Produce ansiedad e insatisfacción, es decir, desintegración social. Se suplanta el orden, y el poder de la sociedad colectiva; que es el único que puede determinar e institucionalizar normas. Aquí la división del trabajo será la noción que permite dependencias, principalmente desde la solidaridad. De hecho, en la división del trabajo se produce solidaridad, “…la división de trabajo está en ella muy desenvuelta y produce solidaridad” (Durkheim, 1967: 61).

“La solidaridad social es un fenómeno completamente moral…” (Op. Cit.: 61). Encuentra la cuestión moral instaurada en un consenso mutuo que atraviesa la vida humana, Durkheim expresa lo siguiente: “…la moral es el mínimum indispensable, lo estrictamente necesario, el pan cotidiano sin el cual las sociedades no pueden vivir”. (Op. Cit.:51). A decir del autor la moral es el elemento que permite la funcionalidad; posibilita vinculaciones, normas, reglas de conducta, prácticas por costumbre.

Desde la noción de solidaridad social, Durkheim, explica las diferentes relaciones que se establecen en la sociedad, en el ámbito del derecho, la familia, entre otros. La solidaridad mecánica significa un “derecho represivo cuya ruptura constituye el crimen” (Op. Cit.:67); aquellos actos considerados crimen ofenden a la conciencia colectiva. Es decir, el homicidio, las violencias, son normados y castigados por los grupos sociales, aún desde los albores primitivos de los seres humanos. Frente a esto la solidaridad orgánica se presenta por las normativas especializadas en cuanto al derecho. Esto implica que a mayor organización, mejor individualización de las normas; se deja lo mecánico para insertarse de manera orgánica, una funcional-positiva en la sociedad, formando un vínculo social que permita tener una conciencia colectiva, la cohesión por medio de las normas y la institucionalización de la sociedad.

Posibles -e imposibles- aplicaciones en la sociedad y la sociología contemporáneas.

Es cuestionable la supremacía de la sociedad hacia los individuos, por cuanto el individuo se halla cohesionado por la coerción y la coacción. Los sujetos están en una conciencia socializada que agencian sumisión a las normas sociales. No es posible conocer a los sujetos. Por otro lado, lecturas actuales y aplicables está, el debate entre el Estado, representado por el Gobierno y la sociedad. Se presenta el problema de la seguridad y el aumento de control (por la violencia) frente a la libertad. “Si únicamente la sociedad puede disponer la represión, es que es ella la afectada, aun cuando también lo sean los individuos, y el atentado dirigido contra ella es el que la pena reprime” (Op. Cit.:82). Como también, la sociedad está representada por el gobierno, este puede violentar a la sociedad. También son actuales los debates de la individualidad y sociedad. ¿La pluralización del individuo hace necesaria una vuelta hacia lo colectivo?

Bibliografía

Durkheim, Emilio (1967). “La función de la división del trabajo”, en: De la división del trabajo social, Argentina: Schapire.

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La ideología, estructura de la sociedad y el sujeto en Marx y Weber.

Marx entiende la ideología desde las categorías del materialismo-dialéctico. Son las superestructuras establecidas en la sociedad: la economía, religión, política, la moral, la filosofía, entre otras; es decir, la instauración de un conjunto de ideas y prácticas que se sirve una clase social determinada, poseedora de los medios de producción, que enajenan a los hombres. “…la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual (ideas) dominante” (Marx, 1972: 50). “La realidad determina la conciencia”, lo cosifica en sí: la falsa conciencia.

La estructura de la sociedad está dada desde los procesos históricos de la economía; aquí se determinan los “medios de producción” y las “relaciones de producción”, son estos modos de producción los que establecen estructuras de clases. Al ser una relación dialéctica, entre proletariado y el propietario, se produce la lucha de clases, principalmente por la propiedad de los medios de producción; el proletariado está en posición antagónica, además, entrega su fuerza de trabajo; su producción se vuelve ajena y extraña. Es “un determinado modo de manifestar su vida, un determinado modo de vida de los mismos. Tal y como los individuos manifiestan su vida, así son” (Marx, 1972: 19). Su individualidad depende de las condiciones materiales de producción. La realidad le determina una falsa conciencia, lo aliena, lo objetiva. Es decir, el sujeto marxista está cosificado en una consciencia en sí; de ahí la intervención de la praxis para la transformación, para una conciencia “para sí”.

Mientras Max Weber, parte desde la Sociología comprensiva, desde la acción social racionalizada, con posibilidad de comprensión e interpretación desde la sociología; apela al Idealismo kantiano y la Hermenéutica de Dilthey. Aquí la sociedad tiene carácter y posibilidad racional. El individuo es el constructor de la sociedad, es decir, interviene de manera voluntaria en fabricar las diferentes instituciones, es dueño de las acciones sociales, son acciones mentadas. Es la consciencia del sujeto el que da sentido a la sociedad, es decir, sus acciones racionalizadas. Presenta cuatro tipos de acciones sociales: racional con arreglo a fines, donde está permitido usar los medios para los fines racionalmente perseguidos; además, la acción racional con arreglo a valores, afectiva y la acción tradicional (Weber, 1996).

El sujeto weberiano está inmerso en este tejido social donde los sujetos interactúan, con sus subjetividades. Tienen la potencia de la acción social, “la razón subjetiva, autoconsciente” (Moya, 1970: 132) que persiguen fines individuales. Lejos está el sujeto objetivado de Marx. La racionalidad de la acción social se presenta como el devenir instrumental; permite formularse tipos ideales, para pensar la sociedad y pensar desde lo científico-social las acciones individuales.

El poder es la acción racional de dominación legitimada: dominación de carácter racional, tradicional, carismático; obedecen a disposiciones de competencia de la autoridad del grupo. Aquí se inserta la administración burocrática como el modo legal y legítimo de dominación y, es la consumación de la sociedad moderna. La máxima forma de administración y de dominación de la sociedad; los estados serán cada vez más burocráticas.

Weber dirá que el capitalismo es una característica de la Modernidad occidental, y el protagonista es el sujeto burgués: “(…) protagonista del desarrollo industrial capitalista, aparece como la portadora cultural de este proceso de racionalización y desencantamiento radical del mundo…”. (Moya, 1970: 121). El capitalismo deja de ser la ideología alienante, pasa a ser un sistema re-producido por los estados protestantes, con una radicalidad puritana, del rigor del trabajo vinculada a la teología calvinista. Se entiende como un sistema racional-instrumental. (Será cuestionado por la Teoría Crítica).

La relación de la filosofía y teoría social con la política entre Marx y Weber.

El materialismo dialéctico no es solo una apuesta filosófica, no se trata de entender al mundo, se convierte en la praxis social, de transformación de la realidad. El sujeto proletariado puede transformar su conciencia para sí; tomar el poder, y los medios de producción. La economía capitalista se identifica en la dialéctica histórica, que se sustenta en las clases sociales y la división del trabajo. Marx actualiza al conjugar con una economía política. Mientras, Weber, encuentra que las ideas racionalizadas y los valores son las que determinan a la sociedad, a más de las económicas de Marx (Giddens: 2000). Para Weber el capitalismo se presenta como fruto de la eficiencia social. La dominación, se entiende la instalación del poder de manera legítima (posibilidad democrática), se impone la voluntad y se espera la aceptación. La praxis, para Weber, es más bien la acción de los sujetos que pueden pensar, desde los tipos ideales (mentados), para dar lugar a un desarrollo social. La sociedad es posible pensarla con modelos ideales.

Bibliografía


Giddens, Anthony. (2000 [1989])”¿Qué es la sociología?”, en: Sociología, Madrid: Alianza Editorial: 27- 43.

Marx, Carlos y F. Engels. (1972 [1846]). “Feuerbach”, en: La ideología alemana. Barcelona: Ediciones Grijalbo: 15-90.

Moya, Carlos. (1970). “Max weber y la vocación actual de lo sociología”, en: Sociólogos y Sociología, Madrid: Siglo veintiuno de España editores: 115-143.

Weber, Max. (1996 [1922]). “Conceptos sociológicos fundamentales”, en: Economía y sociedad, esbozo de sociología comprensiva. México: Fondo de Cultura Económica: 1-23.

Freud, Marx y Weber en autores de la Escuela de Frankfurt.

La Escuela de Frankfurt ubica dos debates (de varios): La Teoría Crítica, relacionada con las ciencias sociales, contra el Positivismo (Popper), al cual se lo acusa de nomológica y matemática. Adorno y Horkheimer toman las obras de Marx, en sentido de teoría que critica el sistema económico capitalista; lo sintetizan con las propuestas de Freud, desde el psicoanálisis, para cuestionar la economía, “se hacía un uso político de la psicología colectiva” (Muñoz, s/f: 03), ellos unen la economía con psicoanálisis (Muñoz, s/f). Así, esta teoría se convierte en el cuestionamiento de lo que “es”, para abrir la posibilidad de lo que “debe ser”.

También, se ubica la crítica filosófica en sentido negativo, aquí se apunta contra la Razón Instrumental. La Dialéctica Negativa es el punto de encuentro y des-encuentro con Marx, y por inclusión, con Hegel. El marxismo había otorgado el materialismo histórico, que entregaba al sujeto del proletariado capaz de transformar el progreso de la historia, supone su dictadura. Sin embargo la realidad de la Escuela de Frankfurt, se presenta en dialéctica-negativa. La clase proletariada no tenía la fuerza esperada, y con ella se despide la posibilidad de la praxis social. Más bien era el ascenso de la clase burgués, su dominio, como bien Weber lo establecía: el individuo es capaz de construir la sociedad con racionalidad autónoma, con arreglos a fines. Sin embargo para la Escuela Crítica significa la cosificación del pensamiento moderno. Se suma la Industria Cultural, el sistema capitalista, que fetichiza la mercancía y se sintetiza en el consumo, el triunfo del individualismo y el ascenso del nacionalismo-socialismo. Por tanto, es la Razón Ilustrada la de los equívocos; hay que desmitificarla. Recuperar la Ilustración. Emancipar a la sociedad y, en ella al individuo.

“El horror mítico de la Ilustración tiene al mito por objeto” (Horkheimer, 1994: 82), se plantea la ontología de la Ilustración como mítica. Logos (como ciencia), palabra de Zeus, capaz de dominar la naturaleza, se ha convertido en el conocimiento conceptualizado para mover el mundo. Esta analogía sirve para representar a la Ilustración y demostrar la necesidad de des-mitificarlo; realizar, quizá, una crítica “pura” e inmanente a la Ilustración, indagar por sus promesas (justicia, fraternidad, libertad). Si la racionalidad es mítica, por tanto, es irracional; la realidad es no-racional, está camino a la barbarie. Este es un punto fundamental, pues la Razón, no ha logrado libertad para los seres humanos, más bien los objetiva.

Adorno encuentra la salida en Freud para desmitificar la Ilustración. Buck-Morss señala al respecto: “El argumento (…) era simplemente que si la secularización, el “desencantamiento” del mundo era la fuente de la alienación, lo que se necesitaba era un retorno al mito… Adorno decidió atacar este irracionalismo” (Rojas-Crotte, 2012: 147). El tema del irracionalismo es una clara alusión al psicoanálisis, Freud dio cuenta de “fuerzas oscuras” que dominan el inconsciente humano. De aquí desprendemos algunos aspectos como la mitificación de la realidad, la fetichización de la mercancía, presente en Marx y Freud, y la oferta de la felicidad que ofrece el consumismo-individualismo, gracias a la industrialización cultural.

Si bien Max Weber intento asignar racionalidad en la relación de los sujetos, y la secularización en la sociedad, porque los mitos no tiene cabida en las sociedades modernas. Por otra parte, Adorno, dirá que “El hombre cree estar libre del terror cuando ya no existe nada desconocido”. Freud transformará la realidad al plantear el dominio “de un instinto agresivo” “instintos objetales” “libido” (Freud, 2000: 60-61). El hombre somete a la naturaleza por temor, lo transforma con la técnica de la ciencia, este último es pensamiento de Freud, que bien se ubica en la Dialéctica de la Ilustración: al someter la naturaleza, somete al hombre. Freud dirá, que el temor y el sometimiento surgen del sufrimiento, de la negación de la felicidad; el objeto deseado que hace buscar al ser humano (placer y displacer), son premisas que se interpretarán por la Teoría Crítica como la vorágine del consumismo, el placer de obtener; la industria cultural que oferta felicidad en la mercancía. La fetichización de los objetos (Freud) en sentido de contigüidad y metonímica; se convierte en la premisa para explicar la mercancía y los medios de comunicación como la televisión. Son algunas lecturas que surgen en este ejercicio comparativo.

Bibliografía

Freud, Sigmund (2000 [1939]). “El malestar en la cultura”, en: El malestar de la cultura y otros ensayos. Madrid: Alianza Editorial: 7-60.

Horkheimer, Max y Theodoro Adorno. (1994 [1947]). “Concepto de ilustración, en: Dialéctica de la ilustración. Valladolid: Simancas Ediciones: 59-95.

Muñoz, Blanca (s/f). Psicoanálisis y Marxismo – Teoría Crítica y Escuela de Frankfurt, Madrid:  Universidad Carlos III. En línea: http://www.feeye.uncu.edu.ar/web/epistemologia/Lineadetiempo/Documentos/Psicoanalisis_y_Marxismo.pdf (Consultado, 24-12-2012)

Rojas-Crotte, Ignacio (2012). “De la Teoría crítica a la dialéctica de la Ilustración: La apuesta por  un enfoque filosófico en la investigación en Ciencias Sociales”. Convergencia. No. 59, México: Universidad Autónoma del Estado de México: 141-157. En línea: http://www.redalyc.org/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=10521880006 (Consultado 24-12-2012)

Posiciones conceptuales en Habermas, Luhmann y Horkheimer y Adorno, a tener en cuenta en el análisis de los procesos de comunicación.

Habermas realiza un debate productivo entre Weber y Luhman, además, sirve de referencia de la noción de acción social, aquí está implícito la racionalización. Podría decirse que toma la acción racional weberiano y lo re-define. Habermas dice: “Por eso voy a discutir las angosturas que se producen en la estrategia conceptual de su teoría [Weber] de la acción y a utilizar esa crítica como punto de partida para reanudar el análisis del concepto de acción comunicativa”. (Habermas, 2003:351).

Las acciones sociales son implementadas con una racionalidad comunicativa. Los dos autores son lectores de la Fenomenología de Husserl. Por tanto la mediación intersubjetiva se implementa con posibilidad comunicativa, principalmente desde la lingüística, desde una argumentación racionalizada (normada) que permite la interacción. La comunicación es característica de las sociedades, a más de las económicas de Marx, y es el medio para lograr consensos. A Habermas le interesa la dimensión pragmática del lenguaje (Giro Lingüístico) por cuanto media la interacción social. Los actos de habla ubican una triada de participantes: el hablante, oyente y el “mundo”; lo que se expresa en lenguaje afecta, en ocasiones, a los afectos, los sentimientos, pensamientos o acciones de los oyentes o del hablante. Además, se dice algo con referencia al “mundo de la vida”, es decir, dar cuenta del contexto; inclusive crear desde el lenguaje (Austin: locutivo, ilocutivo y perlocutivo), (Habermas, 2003). “El mundo” de Habermas lo describe como el mundo objetivo, social y subjetivo. La comunicación se da en estos tres niveles, con pretensiones de validez. Siempre hablamos apelando a la verdad. ¿Dónde reside ésta validez de la verdad? En el “componente de racionalidad inscrito en el lenguaje se vuelve parte de su propia fundamentación” (Cristiano, 2007: 177), por eso la necesidad normativa; una racionalidad comunicativa.

La propuesta de una sociedad en la que intervienen las acciones racionalizadas de los individuos, y una sociología capaz de comprender desde la interpretación es superada y renovada por la propuesta de Niklas Luhmann. Desde el paradigma estructural-funcional se esboza una teoría general de Sistemas Sociales. El ser humano deja de pertenecer al tejido social que el mismo ha fabricado (Weber). Son las comunicaciones, codificaciones autogeneradas y en constante cambio, generadas por los humanos los que se define como sistema social. La sociedad es compleja, sin embargo, es posible acceder a dar un orden desde la teoría de los sistemas. Luhmann expresa: “Esto quiere decir: cada contacto social será aprehendido como sistema hasta alcanzar a la sociedad como el conjunto de todos los contactos sociales posibles” (1998:39) Entendemos que el sistema general abarca a otros subsistemas, inclusive son autopoiéticos, capaces de re-producirse, auto-producirse, auto-organizarse y transformarse a los componentes del sistema. Es decir, tienen auto-referencialidad; son sistemas cerrados. Una característica de estos sistemas es que manifiesta su autoreferencialidad interna, operacionalmente cerrado, sin embargo hay un entorno y es esta exterioridad la que otorga la diferencia en la unidad sistémica; un sistema no puede ser sin su entorno. ¿Cómo se dan los contactos y las operaciones dentro del sistema, entre los subsistemas y los entornos? Aquí la comunicación es categórica y fundamental. Cito a Matías Giletta: “Todo sistema es un sistema de comunicaciones, a la vez que toda relación social es una relación de comunicación. Ésta es la verdadera idea-fuerza del paradigma sistémico” (2007:227). Esta comunicación es una codificación de la unidad dentro de un sistema, por tanto necesita ser des-codificada por medio de una operación analítica: la emisión, cuando se dice algo hay también exclusión; la información y la comprensión. (Giletta, 2007). Los sujetos de Luhmann intervienen desde el sistema de conciencia a través del lenguaje; permite auto-observarse y auto-producir codificaciones. En los sistemas sociales son importantes entender nociones como diferencia, distinción e irritación.

Hemos establecido, en la pregunta cuatro, que Horkheimer y Adorno, realizan una dialéctica negativa de la realidad. Logran sintetizar a Marx, los modos y las relaciones de producción que desembocan en la Industria Cultural; el capitalismo pasa a ser un concepto de la Teoría Crítica. Mientras toman de Freud, la posibilidad de explicar la irracionalidad humana, y la posibilidad de superarla revisando la Ilustración. Un intento de desmitificar a la sociedad. Con estas dos grandes lecturas podemos establecer que los autores de Frankfurt abordan temas como la mediatización de la cultura. Valoran desde una visión negativa la radio, el cine y otros géneros comunicacionales. Consideran como instrumentos abominables, masificadores del pensamiento dominante y sistemas de manipulación y de adaptación. Los medios de comunicación homogenizan al público y exponen a una promesa constantemente repetida e insatisfecha. Horkheimer expresa que: “La industria cultural defrauda continuamente a sus consumidores respecto de aquello que continuamente les promete” (1994: 117) Incluso impiden cualquier tipo de capacidad imaginativa, de espontaneidad, de fantasía o cualquier otro tipo de pensar activo por parte del espectador. Cualquier participación del público es solo simulación, hay un patrón oficial que dirige y absorbe las espontaneidades (Maigret, 2005). Se presenta un reclamo nostálgico de la reproductibilidad técnica del arte: Industria Cultural. Desde esta propuesta podemos revisar los diferentes aspectos de la producción de contenidos, las formas de recepción, las falsas promesas publicitarias, entre otras lecturas comunicacionales.

Bibliografía

Cristiano, Javier (2007). “La ´teoría de la acción comunicativa´ de Habermas”, en: Teorías Sociológicas, Córdoba: Editorial Brujas: 151-210.

Giletta, Matías (2007). Introducción a la teoría sociológica de los sistemas autopoiéticos de Luhmann, en: Teorías Sociológicas, Córdoba: Editorial Brujas: 215-268.

Habermas, Jürgen (2003). Teoría de la Acción Comunicativa. Madrid: Taurus: 351-432.

Luhmann, Niklas (1984). “Cambios de paradigmas en la teoría de sistemas”, en: Sistemas Sociales, Barcelona: Anthropos-UIA-CEJA: 27-36.

Maigret, Éric (2005). Sociología de la comunicación y de los medios, Bogotá: Fondo de Cultura Económica.

Semejanzas y diferencias entre psiquismo e ideología en Voloshinov.

Voloshinov es el primero en articular la teoría marxista aplicándolo al lenguaje. Es determinante al ubicar en el estudio del signo la ideología. Aparece como el mínimo elemento que posibilita el análisis de la ideología. Algunas características del signo son: a) constituye una parte de una realidad (natural o social); b) instrumento de producción o producto para consumo; c) refleja y refracta otra realidad exterior a él; d) posee significado: representa, figura o simboliza algo que está fuera de el (Voloshinov, 1976). Así las creaciones humanas, las tecnologías, las naturales, se convierten en signos, por el consumo, la aceptación social; este proceso convierte al signo en algo maleable en cuanto a los significados. La temporalidad y la espacial pueden convertir un objeto en un signo que refleja un significado más potente, puede refractar otra realidad. La ideología está en los signos.

“Todo signo ideológico –incluido el signo verbal- al realizarse en el proceso de intercambio social, se define por el alcance social del periodo de tiempo y del grupo social en el cual se produce” (Voloshinov, 1976: 34) De la trascripción se establece que el medio social crea el signo, y es donde toma las significaciones interindividuales (re-producción), toma valor social. Es refractado y acentuado para el consumo social. Sin embargo en una comunidad donde usan la misma lengua, no coinciden los usos. “Como resultado, en cada signo ideológico se inter-sectan acentos con distinta orientación. El signo se convierte así en la arena de la lucha de clases” (Voloshinov, 1976: 36).

A decir de Ladislav Matieyka, (escritora del prólogo), Voloshinov plantea fuertes debates frente a la propuesta de Ferdinand de Saussere, con quien difieren en el tema del lenguaje y el binarismo entre lengua/habla, sincronía/diacronía, por cuanto provienen de una raíz carteciana y de Leibniz. Entendemos por psiquismo la corriente de pensamientos que reduce a la psicología todos los posibles conocimientos. Para el psicologismo el signo aparece como producto racional, separado de la realidad material. Mientras Voloshinov los piensa sin el radical binarismo, es decir el hablante tiene participación activa, sin la camisa de fuerza de las convenciones de la estructura.

Otra acusación es que el psicologismo se piensa como un orden matemático, cerrado: “…se interesan sólo en la lógica interna del sistema de signos, que se considera, como en el álgebra, con total independencia de los significados que dan su contenido a los símbolos” (Voloshinov, 1976: 10). El análisis Estructuralista de Saussere otorga en el acto de habla al sujeto su actividad, mientras lo elimina de la lengua, por cuanto es una estructura arbitraria, el sujeto se disuelve, sobresale la estructura. Voloshinov argumenta que la estructura es ideológica, y es arbitraria al fijar y acentuar solamente una forma de significación del signo.

A Dilthey, lo ubica en la “psicología comprensiva e interpretativa”, Voloshinov comparte con este autor la posibilidad de la interpretación del signo en la psiquis o la conciencia como una experiencia interna. “…la psiquis…solo puede ser comprendida e interpretada como signo” (Voloshinov, 1976: 40). Sin embargo, lo instala como proveniente del idealismo. Para Dilthey, lo que hace de la palabra o de un signo es su significado y esta se halla en la comprensión, tiene una vida psíquica independiente del signo. Voloshinov considera lo contrario, si el signo está apartado del significado es una ficción. El psicologismo es más idealista-racionalista, inclusive empirista; Voloshinov argumenta desde la teoría materialista, la realidad ya está dada en el signo y es “la arena de la lucha de clases”, el signo se convierte en un espacio para resistir.

Bibliografía

Voloshinov, Valentín (1976). El signo ideológico y la filosofía del lenguaje. Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión. Cap. 1-3.

Dilthey, Wilhelm (1980). Introducción a las ciencias del espíritu. Alianza editorial. Prólogo y Cap. I- IV.

Puntos de vista de Foucault sobre el sujeto y el poder.

A decir de Hubert Dreyfus, el interés de Foucault no era sobre el poder, sino el sujeto, su interés fue buscar una comprensión de la condición humana; reclama contra el Estructuralismo, la Hermenéutica y la Fenomenología; conocimientos que no lograron situar al sujeto (1988). El sujeto foucaultiano es un sujeto de enunciación, alguien que se nombra, se representa, cuasi una sombra. Resumiendo el libro, “Michel Foucault: Más allá del Estructuralismo y la Hermenéutica”  (Dreyfus, 1988), tenemos tres grandes divisiones, con las que Foucault se aproxima al sujeto; aquí el extracto:

Primero, dar cuenta de los modos como se ha producido la subjetivación del ser humano en la producción de conocimiento, por medio de la gramática, lingüística, la filosofía; ciencias que objetivan al sujeto hablante. Para la economía el sujeto que trabaja, la historia natural y la biología que objetiva al ser vivo-hombre.

Segundo, realiza una ontología de los “rituales del poder” que intervienen en las prácticas sociales, para hacer del sujeto un objeto de conocimiento: la ecuación perfecta, saber igual a poder. Significa la intervención externa para definir entre los cuerdos y los no, el enfermo y el sano, los criminales y “los buenos chicos”; es decir, acciones objetivantes, situar a los seres humanos por definición.

En “tercer lugar una ontología histórica en relación a la ética a través de la cual nos constituimos en agentes morales”. (Hasta aquí el resumen: Dreyfus, 1988: 203, 227). La posibilidad del reconocimiento, una acción subjetivante, principalmente desde la sexualidad. Como dirá Foucault, en las “Tecnologías del yo”, el reconocimiento conlleva a auto-reconocerse, a verbalizar y a convencerse uno mismo. “…a efectuar, por cuenta propia o con la ayuda de otros, cierto número de operaciones sobre el cuerpo y su alma, pensamientos, conducta o cualquier forma de ser, obteniendo así una transformación de sí mismos”; crear actitudes (Foucault, 1991: 48).

En el libro “Vigilar y castigar”, Foucault demuestra la intervención del poder en el cuerpo de los individuos; ya en el cuerpo del obrero en la fábrica, disciplinar el cuerpo del prisionero en la cárcel, someterlo al rigor de la disciplina panóptica. El poder ha fabricado sujetos, interviniendo a partir de sus cuerpos, “el cuerpo del individuo como sujeto de saber”, creando dispositivos para la conciencia, con las tecnologías políticas de auto-administración.

En palabras de Foucault, “nada es más material y, más corporal que el ejercicio de poder” (Foucault, 1980: 105), ésta materialización no es solamente la formulación de reglas jurídicas y normas, más bien es la  multiplicidad de tácticas que penetran en la materialidad de los cuerpos; es decir, el poder agencia a los sujetos. (Foucault, 1980). El poder es maleable, distribuido, que circula con un conjunto de posiciones estratégicas, que acompaña la posición de los dominantes y dominados, quienes sufren o ejercitan el poder. En esta nueva lectura el poder deja un lugar central, no se piensa como materialidad, ya no está en un único lugar, ya no es una propiedad transferible, sino, un ejercicio para intervenir en los cuerpos, obligándolos hacia modos de acciones (Gutiérrez, 2010). “Lo que busco, dice Foucault, es intentar demostrar cómo las relaciones de poder pueden penetrar materialmente en el espesor mismo de los cuerpos” (Foucault, 2003). El poder adopta discursos, es decir, producción de conocimiento objetivo, formas de saber para sus fines propios.
Bibliografía

Dreyfus, Hubert y Paul Rabinow (1988). Michel Foucault: más allá del estructuralismo y la hermenéutica, México: UNAM

Foucault, Michel (1980). Microfísica del poder. Madrid: La Piqueta.

(1991). Tecnologías del yo. Barcelona: Paidós.

Gutiérrez, Pedro (2010). La planificación participativa desde una perspectiva de redes sociales. Tesis. Madrid: Universidad Complutense de Madrid. En línea: http://eprints.ucm.es/11843/1/T32354.pdf (Consultado, 15-11-2012).

Freud, Weber y Giddens sobre la comprensión hermenéutica.

Enfoques de Freud, Weber y Giddens sobre la comprensión hermenéutica.

Para Freud y Weber el debate principal era las ciencias sociales adscritas a las ciencias positivas (naturales), inaugurado por Comte. Dilthey, introduce al humano en el fenómeno social a través de la comprensión, la reflexividad de la experiencia que, son ámbitos que permiten interpretar la expresividad del espíritu, hay significados posibles, por tanto, son posibles comprenderlos, interpretarlos; el instrumento que dará cuenta de esto es el lenguaje y el arte (Dilthey, 1980).

A Max Weber lo ubicamos por semejanza de pensamiento en la comprensión, de hecho, propone la Sociología comprensiva. Weber dice: “Debe entenderse por sociología (…): una ciencia que pretende entender, interpretándola, la acción social para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos”. Y añade que la acción social (interno o externo) los sujetos enlazan un sentido subjetivo en ella. (Weber, 1996: 5). Para Weber las acciones sociales necesitan de interpretación, por cuanto hay interacción de sujetos o intersubjetividades, las acciones tienen sentido (“mentado y subjetivo”). La sociedad es creación subjetiva, que se “materializa” en la sociedad. Por tanto las acciones son mentadas (con arreglo a fines), como también son articuladas en tipos ideales, con las que construimos o comprendemos el contexto social.

En el psicoanálisis de Freud, el lenguaje (verbal) es referencial, es el medio de exteriorizar el inconsciente. Es el punto de encuentro con la hermenéutica. Sigo el texto, “Freud: una interpretación de la cultura”, de Paul Ricoeur: las palabras son “ideas investidas”, que necesitan interpretación. La comprensión es establecer lo ininteligible de las cosas, pues “comprender es hacer esa sustitución” (Ricoeur, 2004: 26). La interpretación de los sueños es dar sentido al mito personal, “el relato del sueño es un texto ininteligible que el análisis sustituye por otro más inteligible…” (Op. Cit., 2004: 26).

Diremos que Weber interpreta las interacciones, externos de los sujetos, Freud interpreta el lenguaje exteriorizado del inconsciente. Guiddens argüirá la re-interpretación holística. (La posible tercera vía entre Weber y Freud).

A Anthony Guiddens lo ubicamos como Estructuralista, que busca re-interpretar las teorías sociológicas. Un cuestionamiento radicar a esta teoría fue, en su momento, la disolución del sujeto por las estructuras arbitrarias, principalmente en el sentido de los sistemas de los signos. Guiddens, plantea la estructuración, aquí los sujetos son agentes que se interpretan, “racionalización-reflexividad”. “Trataré de hacer esto, dice Giddens, introduciendo la noción de estructuración como verdadero lugar explicativo de una análisis estructural” (Guiddens, 1987:148). Dar continuidad, o hacer un proceso holístico de producción y conexión entre estructuración y estructura (Guiddens, 1987).

Podemos señalar algunas diferencias: Weber toma la interpretación para la acción social, más en sentido externo; Freud lo realiza más en la búsqueda del inconsciente del sujeto; Guiddens busca en las acciones una intención comunicativa. Para Weber el sentido es racional con objetivo a fines; en Freud el sentido significa buscar el significado perdido, no-consciente. Guiddens dice que se actúa por motivación, conscientes y/o inconscientes. Guiddens intenta conjugar entre la racionalización y reflexividad. Mientras Weber considera secularizar la sociedad, desmitificarla; para Freud hay normas surgidas como Tabú que dominan al ser humano. Freud dirá que la religión es la “nostalgia por el padre”, para Weber las religiones son producto de la acción de los sujetos. Guiddens, la religión son prácticas institucionalizadas, son posibles conocer en la cotidianidad. Freud, las pasiones instintivas son más poderosas que las racionales, Weber, la racionalidad social es el orden del desarrollo. En cuanto al poder: Guiddens dirá que no se debe relegarlo de las ciencias sociales, para Weber, es una característica de la sociedad, el prestigio y el poder; Freud, dirá que es el anhelo pulsional, tener poder lo interpreta como el principio de placer nunca satisfecho.

Bibliografía

Dilthey, Wilhelm (1980). Introducción a las ciencias del espíritu. Alianza editorial. Prólogo y Cap. I-IV.

Giddens, Anthony. (2000 [1989])”¿Qué es la sociología?”, en: Sociología, Madrid: Alianza Editorial: 27-43.
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